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Periodoncia

La Periodoncia es la rama de la odontología que trata las enfermedades de las encías y del hueso que soporta al diente. Las enfermedades periodontales son patologías infecciosas causadas por bacterias que afectan al periodonto, es decir, a los tejidos que sostienen a los dientes.

Esta enfermedad, al igual que la caries, tiene una alta prevalencia dentro de la población y sus dos principales manifestaciones son la periodontitis y gingivitis.

El tratamiento periodontal abarca desde la corrección de la técnica de higiene para el control de la placa bacteriana, hasta la eliminación de los factores desencadenantes de la misma (cálculos dentarios, sarro y bolsas periodontales) y consiste en limpiar y desinfectar bien todos los conductos del interior del diente justo hasta la punta de la raíz y sellarlos con un material biocompatible.

La enfermedad periodontal es la principal causa de pérdida ósea en la cavidad bucal, pero existen otras causas como prótesis dentales mal ajustadas y traumas faciales. El procedimiento de injerto óseo es una excelente manera de compensar la pérdida de tejido óseo y promover el crecimiento natural del hueso. El injerto óseo es un procedimiento versátil y predecible que realiza una multitud de funciones.

Un injerto óseo puede ser necesario para crear un soporte estable para los implantes dentales, para detener la progresión de la enfermedad de las encías o para crear una sonrisa más estética.

Existen varios tipos de injertos óseos. Los siguientes trasplantes son los más comunes:

 

  • Trasplante autógeno – En este tipo de trasplante, se extrae hueso de otra parte del cuerpo y se implanta en la boca. Los sitios comunes de muestreo para este injerto óseo incluyen la sección ilíaca de la pelvis, el mentón y la región posterior de los terceros molares de la mandíbula. Si es necesario extirpar grandes cantidades de hueso, generalmente se utiliza la cadera o la tibia.
  • Trasplante alogénico – El hueso sintético (creado por los humanos) puede ser fabricado en el laboratorio y utilizado en procedimientos de injertos óseos. El hueso también puede provenir de un banco de huesos (hueso de cadáver).
  • Injertos xenogénicos – Son injertos de la especie bovina (vaca). Un xenoinjerto es perfectamente seguro y se utiliza con éxito. Se puede obtener una buena cantidad de hueso y no se requieren otros donantes secundarios.

Razones para un injerto óseo

Hay muchas razones por las que el injerto óseo puede ser la mejor opción para restaurar el hueso de la mandíbula.

Implantes dentales – Los implantes dentales son la opción de elección para reemplazar los dientes perdidos porque restauran la funcionalidad de la boca; sin embargo, los implantes deben estar firmemente anclados a la mandíbula para ser efectivos. Si el maxilar no tiene la calidad o cantidad de hueso necesaria, el injerto óseo puede fortalecer y engrosar la zona del implante.

Elevación de seno – La elevación de seno implica levantar la membrana del seno e injertar hueso del piso del seno para que los implantes puedan ser colocados con seguridad.

Reconstrucción de la cresta alveolar – La cresta alveolar puede deteriorarse durante un traumatismo, lesión, defectos congénitos o enfermedad periodontal grave. El injerto óseo se utiliza para restaurar la cresta alveolar y restaurar la mandíbula a una forma regular.

Reposicionamiento del nervio – Un procedimiento de injerto óseo puede ser necesario si se requiere el movimiento del nervio alveolar inferior para permitir la colocación del implante. El nervio alveolar inferior actúa sobre la percepción y las sensaciones de la parte inferior del mentón y del labio.

¿Qué es un injerto óseo?

El procedimiento de injerto óseo es un procedimiento relativamente sencillo que puede realizarse con anestesia local, pero puede ser necesario aplicar anestesia general si se requieren grandes cantidades de hueso.

Primero, el injerto debe ser cosechado o preparado antes de la inserción. Se hace una pequeña incisión en el tejido de la encía, que luego se aleja suavemente del hueso. El material del injerto óseo se inserta en el sitio.

El proceso de regeneración ósea se puede mejorar mediante:

 

  • Regeneración de tejidos blandos/hueso – Se coloca una barrera delgada (membrana) debajo de la línea de las encías en el injerto. Esta barrera crea suficiente espacio para el desarrollo de tejidos sanos y separa las encías que tienen un crecimiento rápido de las fibras de crecimiento más lento. Esto significa que las células óseas pueden migrar a la zona protegida y crecer de forma natural.
  • Proteínas que estimulan el crecimiento de los tejidos – La matriz proteica del esmalte se desarrolla con los dientes. Emdogain es un producto que contiene una matriz de proteínas que generalmente se aplica en el lugar del injerto antes de la sutura de la encía. Este producto se utiliza como intermediario para la formación del cemento acelular del diente, que proporciona una base para la fijación periodontal. Estas proteínas del tejido estimulan la creación de soporte perdido en áreas afectadas por defectos periodontales.
  • Factores de crecimiento ricos en plaquetas: se puede utilizar un líquido rico en plaquetas para crear un coágulo de sangre en el sitio lesionado. Recientemente se ha descubierto que estos factores de crecimiento también estimulan el crecimiento óseo, permitiendo que el nuevo hueso sea más denso en un tiempo más corto.

Se sutura la encía y se programa una cita de seguimiento dentro de los 10 días posteriores al procedimiento para evaluar la cicatrización. El procedimiento de injerto óseo es un tratamiento muy exitoso y un buen punto de partida para otras restauraciones periodontales.

La enfermedad periodontal (también conocida como periodontitis y enfermedad de las encías) es una enfermedad progresiva que afecta al tejido de soporte y circundante de las encías, así como al hueso mandibular subyacente. Si no se trata, la enfermedad periodontal puede resultar en dientes flojos e inestables, e incluso en la pérdida de dientes. La enfermedad periodontal es de hecho la principal causa de pérdida de dientes en adultos en el mundo desarrollado y no debe tomarse a la ligera.

La enfermedad periodontal comienza cuando las toxinas encontradas en la placa comienzan a atacar el tejido blando o gingival que rodea los dientes. Esta bacteria se incrusta en la encía y se reproduce rápidamente, causando una infección bacteriana. A medida que la infección progresa, comienza a excavar más profundamente en el tejido causando inflamación o irritación entre los dientes y las encías. La respuesta del cuerpo es destruir el tejido infectado, por lo que las encías parecen retroceder. Las bolsas resultantes entre los dientes se profundizan y, si no se busca tratamiento, el tejido que compone el maxilar también se retira, lo que provoca dientes inestables y pérdida de dientes.

Tipos de enfermedades periodontales

Existen muchas variedades diferentes de la enfermedad periodontal, y muchas maneras en que estas variaciones se manifiestan. Todos requieren tratamiento inmediato por parte de un periodoncista para detener la progresión y salvar el tejido de la encía y el hueso.

A continuación, se enumeran algunos de los tipos más comunes de enfermedad periodontal junto con los tratamientos que se suelen realizar para corregirla:

Gingivitis

La gingivitis es la forma más leve y más común de periodontitis. Es causada por las toxinas de la placa y conduce a la enfermedad periodontal. Las personas con mayor riesgo de desarrollar gingivitis incluyen mujeres embarazadas, mujeres que toman píldoras anticonceptivas, personas con diabetes no controlada, usuarios de esteroides y personas que controlan las convulsiones y la presión arterial con medicamentos.

Tratamiento: La gingivitis es fácilmente reversible mediante una sólida combinación de cuidados en el hogar y limpieza profesional. El dentista puede realizar un alisado radicular y procedimientos de limpieza profunda para limpiar las bolsas de residuos. Se puede usar una combinación de antibióticos y enjuagues bucales medicados para matar cualquier bacteria remanente y promover la buena cicatrización de las bolsas.

Enfermedad Periodontal Crónica

La enfermedad periodontal crónica es la forma más común de la enfermedad y ocurre con mucha más frecuencia en personas mayores de 45 años. La enfermedad periodontal crónica se caracteriza por la inflamación por debajo de la línea de la encía y la destrucción progresiva del tejido gingival y óseo. Puede parecer que los dientes están creciendo gradualmente en longitud, pero en realidad las encías se están hundiendo gradualmente.

Tratamiento: Desafortunadamente, a diferencia de la gingivitis, la enfermedad periodontal crónica no se puede curar completamente porque el tejido de soporte no se puede reconstruir. Sin embargo, el dentista puede detener la progresión de la enfermedad utilizando procedimientos de raspado y alisado radicular en combinación con tratamientos antimicrobianos. Si es necesario, el periodoncista puede realizar tratamientos quirúrgicos como la cirugía de reducción de bolsas e injertos de tejido para fortalecer el hueso y mejorar la apariencia estética de la cavidad oral.

Enfermedad Periodontal Agresiva

La enfermedad periodontal agresiva se caracteriza por la rápida pérdida de la unión de las encías, la rápida pérdida de tejido óseo y la agregación familiar. La enfermedad en sí es esencialmente la misma que la periodontitis crónica, pero la progresión es mucho más rápida. Los fumadores y aquellos con antecedentes familiares de esta enfermedad tienen un mayor riesgo de desarrollar periodontitis agresiva.

Tratamiento: Los tratamientos para la enfermedad periodontal agresiva son los mismos que para la enfermedad periodontal crónica, pero las personas que la padecen son mucho más propensas a requerir una intervención quirúrgica. Esta forma de la enfermedad es más difícil de detener y tratar, pero el dentista llevará a cabo el raspado, el alisado radicular, los procedimientos antimicrobianos y, en algunos casos, los procedimientos con láser en un intento de salvar tejido y hueso valiosos.

Enfermedad Periodontal Relacionada con Condiciones Sistémicas

La enfermedad periodontal puede ser un síntoma de una enfermedad o condición que afecta al resto del cuerpo. Dependiendo de la condición subyacente, la enfermedad puede comportarse como una enfermedad periodontal agresiva, trabajando rápidamente para destruir el tejido. Las enfermedades cardíacas, la diabetes y las enfermedades respiratorias son los cofactores más comunes, aunque hay muchos otros. Incluso en los casos en que la placa cubre los dientes, muchas condiciones médicas intensifican y aceleran la progresión de la enfermedad periodontal.

Tratamiento: Inicialmente, la condición médica que causó el inicio de la enfermedad periodontal debe ser controlada. El dentista detendrá la progresión de la enfermedad utilizando los mismos tratamientos utilizados para controlar la enfermedad periodontal agresiva y crónica.

Enfermedad Periodontal Necrotizante

Esta forma de la enfermedad empeora rápidamente y es más frecuente entre las personas que sufren de VIH, inmunosupresión, desnutrición, estrés crónico o que eligen fumar. La muerte tisular (necrosis) afecta con frecuencia al ligamento periodontal, los tejidos gingivales y el hueso alveolar.

Tratamiento: La enfermedad periodontal necrosante es extremadamente rara. Debido a que puede estar asociado con el VIH u otra condición médica grave, es probable que el dentista consulte con un médico antes de comenzar el tratamiento. Para tratar esta forma de la enfermedad, generalmente se utilizan raspadores, cepillos radiculares, pastillas antibióticas, colutorios medicados y medicamentos fungicidas.

 

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